Por Maricruz Trigueros rscj
Del 13 al 15 de agosto nos encontramos en Casa Xitla en Ciudad de México, la Red de Educación Popular RSCJ en México, integradas a la Red Continental de Educación Popular–JPIC.
Llegamos desde distintos territorios y realidades: Iyolosiwa, desde Cuanalá,Pue., León, Gto., San Luis Potosí, SLP. y Ayutla, Gro.; Proyecto: Cuidando el Tejido de Vida, desde León, Gto.; Comunidad Crece desde Zapopan, Jal. y el Proyecto Binacional Tijuana/San Diego: Puentes de encuentro y esperanza desde Tijuana, BCN. También contamos con la presencia fiel de Socorro Guerrero rscj, desde Jocotepec y la participación de Ruth Cunnings rscj desde Chicago, provincia de Estados Unidos- Canadá.
Nos convocaba el deseo de encontrarnos, reconocernos y fortalecer los vínculos que nos unen, pero también de preguntarnos juntas cómo seguir viviendo una Educación Popular comprometida con la transformación social, la dignidad de las personas, la justicia y el fortalecimiento de nuestras comunidades. Desde su preparación, el encuentro fue pensado como un espacio de diálogo, intercambio de experiencias y proyección común.



Mirar la realidad y construir paz
Comenzamos poniendo la realidad en el centro. Lola Cendales y Santiago Gómez Obando, desde Colombia, nos ayudaron a volver a las raíces de la Educación Popular y a mirar su vigencia frente a los desafíos de nuestros contextos.
La construcción de paz atravesó también nuestra reflexión. El P. Jorge Atilano González, sj, compartió herramientas y metodologías para la construcción de procesos de paz, que en el Diálogo Nacional por la Paz se están impulsando en todo el territorio del país; y Rachel Guillen rscj, nos invitó a sumarnos a la iniciativa Artesanos de Paz impulsada por el equipo internacional de JPIC, y a registrarnos como embajadoras de paz. Su lanzamiento será el 21 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Paz..
En medio de territorios atravesados por múltiples formas de violencia, volvimos a reconocer que educar también significa cuidar los vínculos, reconstruir el tejido comunitario y abrir caminos para que la paz pueda hacerse realidad.



Reconocernos en lo que cada obra va construyendo
Uno de los momentos más significativos fue el compartir nuestras experiencias. A través de unas coloridas y elocuentes “tiendas” cada proyecto mostraba la vida, con sus logros, dificultades y desafíos de las prácticas, poniendo el énfasis en los proyectos o acciones en favor de la paz, así como la intervención de educación popular en la escuela pública
Confirmamos que es un espacio muy valioso, no sólo para conocer lo que se hace en los diversos lugares dando respuesta a los contextos, sino también para crear posibles vinculaciones entre proyectos.
Fue muy significativo ver cómo cada experiencia ha crecido, se ha consolidado y profundizado a lo largo de estos años. A la vez se acogió como novedad el compartir del proyecto de Tijuana ‘Puentes de encuentro y esperanza ‘ que inició en enero 2025 colaborando con personas en movilidad.
Pudimos conocer más de cerca el caminar de:
- Iyolosiwa: Con presencia en Puebla, León, San Luis Potosí y Ayutla, Iyolosiwa compartió la diversidad de experiencias que desarrolla desde cada territorio. Conoce más: https://www.iyolosiwa.org/
- Proyecto Cuidando el Tejido de la vida: Desde León, Guanajuato, Tejido de la vida compartió su experiencia y los procesos educativos y de paz que acompaña en escuelas. Conoce más: https://www.facebook.com/tejidodelavida.ipeac
- Comunidad Crece: Desde Zapopan, Jalisco, aportaron su experiencia educativa y comunitaria y todo el trabajo que están realizando a favor de la paz. Conoce más: https://www.facebook.com/comcrece
- Proyecto Binacional Tijuana-San Diego Puentes de encuentro y esperanza: Desde Tijuana se compartió Puentes de encuentro y esperanza, una experiencia vinculada con el acompañamiento a personas en movilidad y con una realidad especialmente significativa en la frontera. Conoce más sobre la Comunidad de Tijuana: https://rscj.mx/quienes-somos/nuestras-comunidades/comunidad-tijuana/
Una misma misión educadora
El tercer día nos llevó a reflexionar sobre la Educación Popular en la educación formal, a partir de la experiencia compartida por Eloísa Gómez rscj y Daniel Ferro, desde Argentina, motivándonos con la propuesta de una ‘escuela feliz’.
Esta reflexión nos ayudó a recordar que la Educación Popular no depende solamente del lugar donde trabajamos. Tiene que ver con una manera de educar: partir de la realidad, escuchar, dialogar, construir con otras y otros y confiar en la capacidad de las personas y comunidades para transformar su mundo.
Es una convicción profundamente vinculada con nuestra misión educadora y con el deseo de seguir respondiendo creativamente a las necesidades de cada tiempo.
Seguir tejiendo la Red
Al finalizar el encuentro volvimos la mirada hacia el futuro: ¿Hacia dónde vamos?, ¿Cómo continuar? La última jornada estuvo dedicada a escuchar a las organizaciones, reconocer lo que necesitamos para avanzar y proyectar juntas el camino de la Red.
Nos llevamos el deseo de mantener vivos los vínculos, seguir compartiendo experiencias y fortalecer este espacio común.
Quizá uno de los frutos más importantes haya sido volver a reconocernos como parte de una misma misión educadora, diversa en sus territorios y maneras de hacerse presente, pero unida por el deseo de contribuir a realidades más humanas, más hermanas y más justas.
Desde el Corazón de Jesús queremos seguir apostando por una educación que escucha y acompaña, que crea comunidad y construye paz.
Agradecemos profundamente a cada una de las organizaciones que hicieron posible este encuentro y que, desde sus distintos territorios, siguen dando vida a la Educación Popular.
Gracias también a la Provincia de México por su apoyo; a Iyolosiwa, por su disposición y colaboración; a todo el equipo organizador, por cuidar cada detalle de estos días.
De manera especial, agradecemos a Mayra Tepale, por ayudarnos a recoger la experiencia a través de fotografías y videos, y a Noemí Escobar, por realizar la memoria completa del encuentro, que nos permitirá seguir recuperando y compartiendo lo vivido.
A todas y todos, gracias por hacer posible este espacio de encuentro, aprendizaje y construcción compartida.
Una educación que sigue haciendo posible la esperanza.










































































