Portada

¿Como sabemos que estamos en la presencia de Dios? A veces Dios nos regala señales muy palpables de su presencia.

Iniciamos la Cuaresma recordando el pasaje de Jesús en el desierto, cuando Jesús se alejó para discernir su misión, y tuvo que enfrentar tentaciones muy humanas. Es un recordatorio de que el Hijo de Dios se hizo verdaderamente uno de nosotros, y tuvo que enfrentar dudas y confusiones, como todos. Hay mil cosas que pueden confundirnos. La presión del dinero fácil, o de vivir en función de nuestras muchas “hambres”. La necesidad de aplausos, fama, reconocimiento. También la ilusión de pensar que gracias a nuestra fe tenemos derecho de “inmunidad” frente al dolor o los peligros de la vida.

Siempre pensé que lo más importante en esta vida era compartir con la y el prójimo, realizar labores sociales, ir de misiones, participar en la catequesis, en fin, ser una buena persona, pero Dios puso en mi camino situaciones que me ayudaron a descubrir que el inicio de ese plan tan grande de cambio mundial y de ideales un tanto salvadores, tenían un comienzo fácil, que se trataba de compartir, cuidar, apapachar a una persona que lo necesitaba… YO.