Portada

“Encontrarse es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño común” fueron palabras del Papa en su mensaje de apertura de la jornada. Palabras que resuenan en lo que vivimos, comenzando por encontrarnos hermanas de dos provincias para una misión común y luego encontrar a gente de todos tamaños visitando los stands. La invitación de “Sígueme” no sólo estaba dirigida a jóvenes, sino a familias completas, eso me gustó mucho, porque el seguimiento es en toda etapa y opción de vida.

¿Qué nos hace felices? Vivimos rodeados de ofertas de felicidad. El evangelio de las bienaventuranzas parece desmontar todas ellas, y por eso es uno de esos pasajes difíciles de escuchar.

Hay que entender bien las bienaventuranzas. Jesús no está diciendo que el hambre, las persecuciones y el dolor sean buenos en sí mismos. Lo que está diciendo es que el Reino de Dios es la respuesta a esas situaciones injustas y de carencia: los que tienen hambre serán saciados, los que lloran reirán… Por eso el Reino de Dios es buena noticia para los pobres, los que lloran, los hambrientos.

Al terminar nuestra participación en la Feria Vocacional de la Jornada Mundial de la Juventud, en Panamá, no puedo dejar de agradecer el haber vivido esta experiencia, pues es situarme comprendiendo la intuición de Sofía, optando por la juventud, ahí está la vida apasionada y en muchas ocasiones esperanzadora, pues se puede tocar lo que significa ser auténticos, libres, alegres y comprometidas.