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Hace 220 años, Magdalena Sofía y sus compañeras encendieron un fuego.  De hecho, dicen que una vela ¡prendió el mantel del altar! Pero más allá de la anécdota, el fuego que sigue ardiendo es el del amor y la generosidad de ese momento. Y es el fuego del que habló Jesús cuando dijo: He venido a traer fuego a la Tierra, ¡y cómo quisiera que estuviera ya encendido!

En la liturgia oriental, la historia de la presentación en el templo nos recuerda que María, a través de toda su vida, estuvo consagrada a Cristo, y que esta consagración radicaba en su fe y en su contemplación. En la Sociedad del Sagrado Corazón, es la fiesta “de los comienzos”, puesto que ese día Magdalena Sofía Barat hizo su primera consagración el 21 de noviembre de 1800.

Queremos compartir nuestro testimonio, experiencia y respuesta ante esta realidad compleja del COVID.