Seguir la estrella

Hoy la buena noticia llega a todos: los de cerca y los de lejos. Estamos tan acostumbrados a esta historia, que se nos olvida la invitación de la primera lectura: ¡Despierta! ¡Levántate! Dios ha querido revelar su misterio a todos los pueblos.

  • Una primera pregunta es si estamos realmente en busca de Dios. ¿Creemos que realmente está presente en nuestro mundo, que quiere darse a conocer? ¿Lo necesitamos tanto que estamos dispuestos a buscarlo, a preguntar por él, a afinar nuestros sentidos para tratar de entender sus señales?
  • Otra pregunta es ¿dónde nos imaginamos que está? Cuando a los magos se les empezó a apagar la estrella, buscaron al Mesías donde les decía su lógica: en el palacio del rey.  Sin embargo, el palacio de Herodes resultó ser un lugar de mentira, traición y violencia. El niño estaba en un lugar escondido, en una casa con su madre. Estemos atentos para distinguir dónde nace la vida, probablemente sea en un lugar poco visible y alejado de las luchas por el poder, pero donde nos espera nuestro Dios con los brazos abiertos.
  • Por último, podemos pensar ¿Qué le ofrecemos hoy al niño? El tiempo de Navidad que estamos terminando nos invita a la alegría, a la conversión, la esperanza, la generosidad.  Cada uno tiene mucho que ofrecer. Pensemos por un momento qué es lo mejor que tenemos, talentos, tiempo, bienes… ¿Con quiénes lo compartimos? Que este día podamos poner ante Jesús eso que somos.

 Clara Malo C. rscj