Aventura

Cristina White, rscj
 
¡Qué aventura, Señor, hemos corrido!
Todo en mí se estremece al recordarla.
 
Si no hubiera sentido yo mi mano
presa en la tuya, fuerte y traspasada…
Si no hubiera horadado mis tinieblas
el recuerdo de luz de tus miradas…
Si no hubiera sabido que dejarte
era abrazar la nada…
 
¡Qué aventura, Señor!
 
Hoy vamos juntos,
ríe sobre el sendero la mañana.
Pero, ¿sabes, Señor? Ya no me importa
si toda esta paz cambia…
 
Por la aventura aquella y… las que vengan,
Señor, te doy las gracias.