Nuestra Historia: Un Colegio del Sagrado Corazón de Jesús en Guanajuato.

Luz Gutiérrez rscj

Historia de la Fundación de un colegio del Sagrado Corazón de Jesús en la ciudad de Guanajuato y el contexto de la realidad que puso fin al proyecto educativo.

Un sacerdote lazarista había fundado en 1882 una casa de educación llamada del Sagrado Corazón de Jesús, para que las hijas de las principales familias de Guanajuato pudieran recibir educación cristiana. Nombró tesorera de su obra a la señora Ma. Antonia del Moral de Jiménez, quien luchó con dificultades sin fin para sostener el pensionado. Un día cae en sus manos un periódico de la Ciudad de México, que habla de la instalación de las “Damas del Sagrado Corazón” en esa ciudad. Y piensa: “Me he encontrado maestras para mi pensionado”. Logra que su esposo la lleve a la capital y se informa de lo que debe hacer para obtener que las Religiosas del Sagrado Corazón puedan encargarse de su establecimiento en Guanajuato. Al saber que es necesario escribir a la Madre General, lo hace de inmediato, desoyendo la advertencia de que “seguramente no habría personal para responder a su petición”. La respuesta de la Casa Madre es positiva.

La Reverenda Madre Lehon pide en 1884 a la Madre Moran haga una visita a Guanajuato para investigar este asunto. A su llegada, la R. M. Vicaria y su compañera son recibidas por la Sra. Jiménez, las maestras y las alumnas del pensionado. Para tratar de la fundación han sido invitadas algunas familias de Guanajuato y asisten, además, el Gobernador del Estado, el señor cura de Guanajuato y el P. Amézquita. Se habla de las ventajas de la obra y la señora Jiménez ofrece comprar una casa situada en un lugar llamado la “Presa de la Olla”.

El 2 de junio de 1885 la R.M. Moran sale de México a Guanajuato, llevando con ella a las Madres Fesser y Hervitson, que serán las fundadoras. La casa de la Presa está perfectamente adaptada a las necesidades de la comunidad y del colegio. En el jardín hay una casita destinada a la Escuela Gratuita que puede empezar a funcionar al mismo tiempo que el pensionado, como son también los deseos del obispo.

Las religiosas contribuyen también a organizar la gran misión, predicada en febrero de 1889 en la parroquia del Sagrado Corazón, cuyo éxito clamoroso es para ellas de gran consuelo espiritual. Mayor consuelo todavía es el que ofrece la congregación de Hijas de María, cuya extensión y desarrollo va más allá del círculo de las congregantes. Tal como la de aquella Hija de María que procura una misión a los trabajadores de la mina, en la que se producen conversiones espectaculares y otras por el estilo. Los Retiros también son pronto una obra floreciente. El Pensionado de Guanajuato no será nunca numeroso: las alumnas no pasan de 70 y las internas, de 20. En cambio en la escuela gratuita llega a haber alrededor de 200 niñas.

La comunidad, formada casi toda por aspirantes, es fervorosa y ejemplar. El P. Croonember al hablar de la casa de Guanajuato dice: “He admirado en las RSCJ el tacto, el celo, pero sobre todo la caridad que reina entre una comunidad compuesta de nacionalidades tan diferentes.”

En el año 1913, en la casa de la Presa de la Olla, empezaron a sufrir visitas domiciliarias imprevistas, eran los inspectores del gobierno de Guanajuato. Constantes amenazas pesaban sobre las religiosas por violar las leyes de Reforma.

El 5 de Septiembre por la tarde, el Cónsul de España avisa a la R.M. Lalande que nuestras Madres de Guanajuato están en el mismo caso que las de San Luis y pregunta a dónde deben ir. Nuestra Reverenda Madre le responde que no salgan de la ciudad, sino que permanezcan ocultas en las casas de las familias que las han recibido.

El 24 de Diciembre de 1915 toda la comunidad seguía repartida en casas particulares. En el convento permanecían la R.M. Druffel, la M. Cosío, la Hna. Guadalupe Valenzuela y la M. Aldana.

Las visitas continuaron y las Madres se ocuparon en salvar y esconder lo que podían. Por las noches, las hermanas G. Valenzuela y Aldana escarbaban la tierra para esconder objetos de sacristía y vasos sagrados. Así pasamos la octava de Navidad. Estábamos preparadas, pues se nos había dado la absolución general, haciendo un acto de contrición.

El día 1º del año de 1916 fue la expulsión de la comunidad dispersa en casas particulares. El Gobernador les dio unas semanas de plazo para disponer los viajes y todo lo de la casa. “Las Antiguas trabajaron mucho para salvar la mayor parte de los muebles, que más tarde servirían para la casa de San Luis y la de Guadalajara, cuando se abriera nuevamente en 1923” Guevara, Ma. Teresa. Op. Cit. Pág.72

El 2 de enero entre las 6 y las 7 de la mañana, se presentaron los comisionados del Gobierno en las respectivas casas para llevarse a las religiosas. Pasaron algunos días en Querétaro, donde fueron perfectamente atendidas. De allí siguieron a México, en donde la R.M. Lalande las recibió con gran cariño. No pudo conservarlas a su lado y se vio obligada  a repartirlas en las diferentes casas de la Vicaría. Otras fueron enviadas a Cuba o a los Estados Unidos. La última en partir fue la R.M. de Duffel, enviada a los Estados Unidos; volvería unos meses más tarde para remplazar, como Superiora de San Luis, a la R. M. Duplessis que debía ir a Lima.

Un tiempo después, las Madres pensaron hacer un viaje a Guanajuato para recoger lo que habían podido rescatar. La M. de la Gardière, salió acompañada por la Hna. G. Valenzuela y la Hermana Aldana, en gran secreto, para recoger estatuas y desenterrar los objetos y vasos sagrados. Algunas personas de confianza ampararon la propiedad y, años más tarde, la ocuparon otras religiosas.

Lo más seguro es que la imagen de Santa Magdalena Sofía que se encuentra actualmente en uno de los cruceros de la basílica de Nuestra Señora de Guanajuato, haya sido llevada ahí para preservarla del vandalismo. Lo cierto es que no se tienen datos de cómo llegó a ese lugar. (Nota de Luz Gutiérrez Hermosillo).

Escrita por Luz Gutiérrez rscj y editada para la web, el 28 de mayo de 2021 por Irene Franco rscj.