JPIC Cuaresma 2021. 4to. Domingo. "Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por medio de él" Juan 3,14-22

JPIC Internacional de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús

Las lecturas del cuarto domingo de cuaresma nos recuerdan el Amor Incondicional de Dios.

El Evangelio de Juan 3, 14-22 nos dice:

 "Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna. ¡Así amó Dios al mundo! le dio al Hijo Unico, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él. Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios. Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios. Después de esto, Jesús se fue con sus discípulos al territorio de Judea. Allí estuvo con ellos y bautizaba".

Para que el amor humano sea genuino, debe estar motivado por el amor sacrificado y desbordante de Dios. Este amor no es auto gratificante, sino incodicional y desinterasado en todos los aspectos. Todos estamos invitados a imitar y particpar en este mismo amor, primero siendo conscientes de nuestra propia condición humana y estando en contacto con nuestras experiencias de dolor y perdón, desilusiones y buenos momentos, desarmonía y esfuerzos de reconciliación, y permitiendo que el amor se lleve el primer lugar en todo esto.

Vivimos en un mundo donde el amor, de muchas maneras ha sido superado por la traición. En todo el mundo, las personas enfrentan desilusiones y dolor, sufren miedo e incertidumbre o enfrentan conflictos e incluso violencia. Sin embargo, es en este mismo mundo donde todavía Dios está con nosotros y nos pide que amemos incondicional y sinceramente. Tal amor incondicional tiene el poder de restaurar la armonía, crear relaciones cálidas y reintroducir a Dios en los diferentes aspectos de nuestra vida.

¡AMAR HASTA QUE DUELA!  Madre Teresa de Calcuta

Hagamos una pausa, entremos en el silencio de nuestro corazón y preguntémonos:

¿Cuándo experimenteé ser ofendida/o de una forma u otra por alguien o por una situación? ¿Cómo me he sentido invitada/o a mirar a esta persona o esta situación con amor? ¿Cómo he sido llamada/o a orar por esta persona o situación? ¿Qué palabra de bendición se me pide que diga a esta persona o situación?

Amar es poder entregarse por el otro. Como el amor es sacrificio (ofrenda), estamos llamadas a elegir morir a nosotras/os mismos para que otros tengan vida. Aunque es difícil, se nos invita a amar sin esperar nada a cambio. Amamos incluso cuando sabemos que no todos los que amamos nos amarán. Cuando Jesús murió enla cruz, no sólo lo hizo por aquellos que lo amaban y creían en él, sino también por aquellos que nunca lo aceptaron ni creyeron en su mensaje. El amor es doloroso, pero cuando  amamos con el amor de Dios, tenemos la gracia de acoger el dolor y transformarlo en más vida.

En el documento JPIC Ser artesanas de esperanza en nuestro mundo bendecido y roto nos recuerda "seguir el ejemplo de Jesús, que nos llama a amarnos unos/unas a otras y a lavarnos los pies las unas/unos a los otros" (p.7)

Entonces, ¿Cómo demostramos este mismo amor que hemos aprendido de Dios? ¿Cómo vamos a amarnos unos a otros?

El Arzobispo Desmond Tutu, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984, nos ofrece el símbolo del arco iris - muchos colores en hermosa armonía - y una invitación: "Recuerden que el arco iris en la Biblia es signo de paz. El arcoiris es el signo de la prosperidad. Queremos paz, prosperidad y justicia y podemos tenerla cuando todo le pueblo de Dios, el pueblo arco iris de Dios, trabje unido". Tomado de: El pueblo de Dios arco iris: la realización de una revolución pacífica.

Continua diciendo el Arzobispo que: "Sólo podemos ser humanos en fraternidad, en comunidad, en koinonia, en paz. Trabajemos para ser conciliadores, aquellos a quienes se les ha dado una maravillosa participación en el ministerio de reconciliación de Nuestro Señor. Si queremos la paz, nos han dicho, trabajemos por la justicia. Convirtamos nuestras espadas en rastrillos de arado".  Nobel - Conferencia 1984.

En realidad, cuando nos amamos, trabajamos hacia la unidad y creamos armonía.

En un último momento de silencio preguntémonos: ¿Qué significa esto para nosotras/os hoy? ¿Cómo estamos llamadas/os a amar, a trabajar por la paz, la justicia y la integridad de la creación?

Rose Nyawira Gichangi rscj. Provincia de Uganda-kenia.

JPIC HUB de aprendizaje 2021.