Un carisma compartido

Hace 220 años, Magdalena Sofía y sus compañeras encendieron un fuego.  De hecho, dicen que una vela ¡prendió el mantel del altar! Pero más allá de la anécdota, el fuego que sigue ardiendo es el del amor y la generosidad de ese momento. Y es el fuego del que habló Jesús cuando dijo: He venido a traer fuego a la Tierra, ¡y cómo quisiera que estuviera ya encendido!

Hace un año, cinco mujeres se comprometieron como Asociadas a la Sociedad del Sagrado Corazón: Beatriz Alessio, Pilar Frech, Sofía Compéan, Tere Pérez del Pozo y Toña Gutiérrez Hermosillo. Aquel día, las acompañó la comunidad de la Casa Grande y un pequeño grupo de RSCJ. Esta vez, desde la distancia, la renovación de su compromiso fue una fiesta para toda la Provincia.  Como parte de la celebración, cada una encendió una vela, expresando así que el fuego de Sofía, que ha pasado a través de los años y las generaciones, también arde en su corazón. 

Nuestra experiencia es que el Espíritu de Dios nos ha convocado e invitado a abrir el corazón, y sigue invitando a más personas, desde distintos estilos de vida, a vivir con los sentimientos de Jesús, y a entregarse generosamente en la construcción del Reino desde la espiritualidad que hemos heredado de Sofía, nuestra hermana mayor. El crecer como familia desde este proyecto de Identidad Compartida es un regalo que agradecemos profundamente.