Esperanza y solidaridad ante la pandemia

Cocoyo Guerrero, rscj y Jovita Redón, rscj

Queremos compartir nuestro testimonio, experiencia y respuesta ante esta realidad compleja del COVID. Nos sentimos muy unidas a la Coalición de Justicia de las Religiosas, de las familias, de los enfermos, de los pobres y de nuestro mundo global. También nos acompañan sentimientos de temor, de dolor, de tristeza, preocupación por los otros, por los que salen a trabajar… todo esto dentro de un espíritu de esperanza en Dios y con el deseo de colaborar con la humanidad y desde nuestra fe en Jesús y en su seguimiento sabiendo que Dios se implica en esta dolorosa realidad y nos muestra su Amor en medio de esta aflicción.

Lo que más nos ha unido en solidaridad con México y el mundo es:

  • Nuestra oración diaria y confiada. En el Altar tenemos un símbolo: es el mundo, y alrededor escribimos frases que queremos dialogar con Dios y entre nosotras; destacando noticias de los periódicos, de las reflexiones profundas que han hecho algunos analistas y teólogos, frases del Evangelio, ruegos y súplicas, frases de confianza en medio del dolor de la humanidad y de “este mundo roto y bendecido”.
  • Casi a diario nos comunicamos por medios virtuales y por teléfono con personas más solas, vulnerables, temerosas o desempleadas. Llamadas que expresan dolor, incertidumbre, cuestionamientos y petición de oraciones.
  • Nuestro Dios es sensible y no está indiferente. Él nos dice en boca de su Profeta Jeremías: “Sufro con el sufrimiento de mi pueblo, la tristeza y el miedo se apoderan de mí. Ojalá fueran mis ojos un torrente de lágrimas para llorar día y noche por los muertos de mi pueblo”.

Esta realidad unida a nuestra fe, nuestra oración e interés por el mundo es nuestro sencillo aporte a este pedacito de mundo en el que vivimos. Pero además nos unimos a la fe, oración y acciones solidarias de tanta gente buena y solidaria que hay en el mundo.