Palpar la Presencia

¿Como sabemos que estamos en la presencia de Dios? A veces Dios nos regala señales muy palpables de su presencia.

  • Abraham, después de ser llamado por Dios, tiene la promesa, pero necesita signos. Ofrece un sacrificio y “algo” pasa, que le hace experimentar la presencia de lo sagrado.
  • A los amigos más cercanos de Jesús se les regaló una experiencia parecida a la de Abraham. En una experiencia difícil de expresar con palabras, de alguna manera se abren sus ojos y reconocen que, con Jesús, están en la presencia del mismo Dios. Ese día descubrieron algo nuevo: Jesús es realmente el Hijo de Dios y estando él, no hacen falta ya ni la ley (Moisés) ni los profetas (Elías).
  • En la Iglesia tenemos también signos que nos permiten ver, tocar, palpar la presencia de Dios: pero necesitamos pedir la gracia de una mirada “transfigurada” que nos haga reconocer la presencia, el paso de Dios entre nosotros. Por ejemplo, en cada Eucaristía el pan se transforma en cuerpo de Jesús, pero sin los ojos de la fe, no dimensionamos que estamos frente a la presencia real de Jesús, humano y divino, muerto y resucitado.   
  • ¿Qué otros signos, experiencias, etc. nos pueden hacer visible la presencia cercana y al mismo tiempo misteriosa de Dios? Pidámosle al Padre que abra nuestros ojos y nuestros oídos, para escuchar a su Hijo y que también nos vaya transfigurando, que nos haga más parecidos a él.

Clara Malo C. rscj