Abrazar al enemigo

Hemos oído mil veces que “la venganza es dulce”, pero el evangelio nos invita a quitarnos de encima esa lógica. El Reino de Dios implica un cambio de mentalidad, una propuesta distinta a la que permea nuestra cultura. Cada frase de Jesús es una invitación a ir “más allá” de lo estrictamente justo para entrar en el modo de Dios, que es generosidad, misericordia y gratuidad: hacer el bien a los que nos odian, ayudar a quien no nos va a corresponder… ¡parece una locura! Y sin embargo, es la única manera de romper el círculo de egoísmo en el que es muy fácil quedar atrapados.

La primera lectura es un buen ejemplo de esto. En una situación de guerra, a David le ponen al alcance de la mano la posibilidad de vengarse de quien lo ha perseguido. Es una oportunidad muy fácil, y sin embargo decide no tomarla. Sabe que la verdadera justicia y fidelidad tienen que ver con la misericordia.

Podemos vivir así porque fuimos diseñados con esta capacidad de amar. Nuestro Padre es así: generoso, compasivo, gratuito. Nos da sin cobrarnos, y nos da a lo grande. Miremos por un momento cuánto se nos ha regalado, cuánto se nos ha perdonado… y pidámosle a nuestro Dios que florezca en nosotros esa semilla de compasión y generosidad que puso en nuestros corazones desde que soñó con nosotros. 

Clara Malo, rscj