Desde la JMJ

Estoy muy agradecida por haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Una experiencia rica y llena de vida, de movimiento, color y alegría. Nos ha ayudado en la integración al inicio de nuestro servicio como equipo de “Animación Vocacional y Voluntariado”, a la vez que fortalece los lazos entre Provincias (USC y MEX), y de nosotras RSCJ con la juventud de hoy, en esta gran celebración de Iglesia.

“Esta es la juventud del Papa”, era el grito constante que animaba las calles y los diferentes eventos. Especialmente la escuchamos con gran ánimo durante los 4 días de la Feria Vocacional, así como en el mensaje de apertura que dio Francisco. Me he quedado gratamente sorprendida por la enorme vitalidad palpable entre las y los jóvenes que expresan de manera abierta su ser cristiano, pertenecientes a la Iglesia Católica, en verdad universal. Me conmovió ver a ríos de jóvenes venidos de distintos lugares alrededor del mundo para ser partícipes de este evento al sentirse convocados, por Alguien más allá del Papa. Como dijo Monseñor Ulloa (Obispo de Panamá), “esta es la juventud de Cristo”.

Al reconocer que una parte significativa de esta juventud era proveniente de Centroamérica, me hizo pensar en las caravanas de migrantes que cruzan nuestro país, conformadas en buena medida por jóvenes en busca de mejores condiciones de vida. Ahora en su caso, el caminar era hacia el sur y por otros motivos. Desde el testimonio de un par de jóvenes de San Pedro Sula (Honduras), existen otras alternativas de salir adelante en su pueblo, buscando y haciendo la lucha. También la situación de Venezuela estuvo muy presente, por los acontecimientos de esos días, que se plasmaban en las peticiones que hacían los peregrinos de ese país y la gente en general, no sólo jóvenes. Constatamos que son muchas las personas han migrado de Venezuela para vivir en Panamá, tierra hospitalaria, como nos lo hizo ver el mesero que nos atendió en la cena que compartimos al finalizar.

Me gustó mucho el mensaje de apertura que el Papa dirigió a los jóvenes. Habló de la cultura del encuentro, que une e integra armonizando las diferencias, siendo posible desde el Amor que nos hermana y nos invita a tener un sueño común, el de Jesús. Además, mencionó con claridad profética, el llamado a construir puentes en lugar de levantar muros que dividen.

Disfruté cada momento, compartiendo nuestra identidad como RSCJ, haciendo visible que esta opción de vida bien vale la pena, para responder a la invitación: “Sígueme”.

Maricruz Trigueros, rscj