Encontrarnos para soñar

“Encontrarse es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño común” fueron palabras del Papa en su mensaje de apertura de la jornada. Palabras que resuenan en lo que vivimos, comenzando por encontrarnos hermanas de dos provincias para una misión común y luego encontrar a gente de todos tamaños visitando los stands. La invitación de “Sígueme” no sólo estaba dirigida a jóvenes, sino a familias completas, eso me gustó mucho, porque el seguimiento es en toda etapa y opción de vida.

Fue conmovedor invitar a quienes se acercaban a escribir una intención por su país, su familia o por su persona; un señor me pidió que escribiera yo su oración y fue la siguiente: “Quiero que liberen a mi hijo que está preso”. Yo me estremecía porque la mayoría lo hacía con la entera confianza de que, dada nuestra presencia en todo el mundo, nuestras hermanas pondrían estas intenciones en sus oraciones. Otros pedían información de nuestro ser y quehacer no sólo para sí mismos/as, hubo un joven que me dijo: “yo quiero llevarme información para mi grupo, porque vengo representándolos y les prometí que lo haría”.

Cada día fue único, no me lo imagine así, con tanta juventud por todas partes, voluntarios de todas las edades y de distintos países que se mudaron desde semanas antes a la ciudad, para ayudar a que el evento se llevará a cabo, la presencia de jóvenes indígenas y afros mostrando su cultura, familias y grupos judíos y musulmanes que abrieron sus casas y espacios de culto para los peregrinos, en fin toda una experiencia que además de gratitud, deja aprendizajes y retos.

Celia Salinas, rscj