Dar la cara

Como Jesús, todos somos enviados a hablar de parte de Dios, aunque muchas veces habrá rechazo e incomprensión. También necesitamos purificar nuestras intenciones, para estar seguros de que vamos desde el amor. 

  • Uno hubiera pensado que la gente se alegraría enormemente por la Buena Noticia, pero podemos ver que en Nazaret les costó creer que la palabra de Dios se estuviera cumpliendo de verdad. Hoy podemos preguntarnos cómo recibimos la Palabra de Dios. ¿Cómo un anuncio sorprendente, capaz de sacudirnos? ¿O más bien desde la costumbre y la incredulidad?
  • Muchas veces, hablar de parte de Dios implica plantarnos y dar la cara, sabiendo que no seremos escuchados. Probablemente no llegaremos al martirio, pero sí hay que aceptar el rechazo, las críticas, los cuestionamientos. Pero como nos dicen muchas veces los profetas, pase lo que pase, Dios estará con nosotros.
  • OJO, no nos confundamos: ni la denuncia más valiente sirve de nada si no se hace desde el amor. Sin amor, la denuncia es sólo crítica y violencia. Sólo desde el amor podemos tener paciencia, y servir a la comunidad sin envidia, sin presumir, excusando a los demás, manteniendo la esperanza. Pidámosle a Dios que llene a nuestros pastores, misioneros, a los grupos y movimientos eclesiales, y a cada uno de nosotros, de ese amor que todo lo cree y todo lo espera.

Clara Malo C. rscj