Tierra Sagrada

Adriana Carlos, candidata y Conny Mateos, rscj

El 28 de enero, en nuestra casa de León, vivimos una fiesta que nos llena de alegría como Sociedad; la reapertura de la comunidad y el ingreso al prenoviciado de Adba Musharrafie y Adriana Carlos. Ese día llegaron a la comunidad, acompañadas de Luty Madero, que las acompañó durante su tiempo de precandidatas, y de Fer Arredondo, que representó al grupo que ha hecho proceso en estos años. 

Por la tarde tuvimos una oración, en la que leímos el pasaje de Jn 1, 35-39; “¿Maestro dónde vives?, Vengan y lo verán” este espacio de compartir desde el corazón lo que para cada una de nosotras y de ellas significaba su entrada, todo esto enmarcado con el canto “Este lugar es Tierra Sagrada". 

En la celebración eucarística del domingo 29, se sintió el gran cariño histórico de la comunidad ampliada que, nos recibe de nuevo con los brazos y el corazón abiertos, y con la que queremos caminar desde el espíritu de las bienaventuranzas. Dado que la capilla de la casa no es muy grande, no pudimos invitar a toda la gente que queríamos, así que sólo participaron personas que representaran los distintos espacios con los que nos relacionamos; vinieron alrededor de 20 personas además de la comunidad, entre ellas gente de las colonias con quienes trabajamos, exalumnas y amigas.

El evangelio del día era el del sermón del monte, con las claves de la felicidad expresadas por Jesús. Una invitación a vivir en el espíritu de las Bienaventuranzas. 

Al final de la celebración, Ceci Rivero Borrell dirigió unas palabras y les puso a cada una de las candidatas (pre-novicias) una medalla como símbolo de su compromiso para este tiempo.  Después, Luty también dio la bienvenida a Ceci colocándole un pin con la misma imagen de las medallas, el corazón abierto, y encomendándole al Señor su inicio como formadora de esta etapa. Posteriormente, Fer y Conny entregaron una vela a cada una pidiendo al Señor conserve esa luz encendida en sus corazones para guiar su proceso de búsqueda del querer de Dios para ellas.

Estamos seguras que el Señor las acompaña en la búsqueda de su voluntad, y las irá introduciendo en la escuela de su Corazón a través de todas sus relaciones.