Y Dios dijo: "Eso es bueno"

Francesca Sheridan

Nuestra identidad es como un árbol, constituye el núcleo de nuestra existencia. Por eso, al celebrar 50 años de presencia en San Pedro, decidimos plantar un árbol que hunda sus raíces en la tierra, para dar firmeza y sustento muchos años más. Un árbol cuyas ramas sean nuestros vínculos con los demás, nuestras redes. Un árbol dónde cada rama se encuentre con el otro y alimente nuestra capacidad de ser comunidad y de transformar al mundo.

Unidos de corazón y teniendo a toda la comunidad Mater de testigo, pedimos a Kathy, Cath, Mónica y Silvia que nos ayudaran a plantar nuestro árbol, nuestro árbol de oro, que como un símbolo de pertenencia, nos recordará todos los días nuestras raíces y nuestra esencia y nos recordará  quienes somos:

…Y cuando las ramas del árbol se extendieron hacia el sol, Dios lo miró con ternura y vio a los maestros del Mater que enseñaban a sus niños a pensar juntos, a cuidar al mundo,  a tomarse de la mano para florecer…  Y Dios dijo “eso es bueno”. Y ese fue el primer día de la nueva era del colegio.

…y Dios vio que en Mater resolvían sus diferencias, que convivían en armonía, que se reunían para buscar el beneficio de todos cuidando el corazón de cada uno y dejándolo brillar por su color. Y Dios dijo “eso es bueno”. Y ese fue el día del colegio de la paz.

…y Dios vio que todos en el Mater amaban la creación, las estrellas, los océanos y la tierra edificando al mundo sin herirlo. Y vio como participaban cuidando su bello planeta, respetándolo y escuchándolo como una hermosa sinfonía de vida. Y Dios dijo “eso es bueno”. Y ese fue el día del colegio de la ecología.

Y Dios vio como todos en el Mater servían a los demás con alegría, visitando a los enfermos, a los ancianos, compartiendo su tiempo con los más necesitados. Y vio cómo se cuidaban entre ellos, se perdonaban y ayudaban fomentando la comunión. Y Dios dijo “eso es bueno”. Y ese fue el día del colegio de la justicia.

Y Dios vio como la semilla que plantó Sofía hace más de doscientos años seguía dando frutos en el Mater, renovando su corazón durante más de un siglo y celebrando cincuenta años en tierras de San Pedro con raíces fuertes y ramas hacia el sol. Y Dios dijo “eso es bueno”. Y ese fue el día del colegio de oro.

Y como un árbol que dirige sus raíces hacia la tierra y eleva sus ramas hacia el cielo, así nuestros brazos extendidos como ramas, están listos para actuar y transformar el mundo cada momento del día, todos los días, desde este hermoso lugar que es el Mater, ¡Nuestro colegio de oro!