Desde el noviciado interprovincial

Anita Pérez rscj, Elisa Castillo rscj y Virginia Gonçalvez nscj

Desde el 8 de noviembre al 8 de diciembre, tuvimos la alegría de celebrar junto con las comunidades de Cristo Redentor y San Alberto Hurtado el mes dedicado a la Virgen María. Vivir esta experiencia nos permitió acércanos a la fe, confianza y cariño de nuestros hermanos chilenos a María.
En Villa la Cruz, en la Capilla Alberto Hurtado, cada día del mes, la Virgen era acogida en un hogar. En estas visitas, pudimos orar con las familias, agradecer por los favores de la Virgen y poner en su corazón las penas y dificultades. Fue la oportunidad de conocer más de cerca lo que las personas viven y animarlas a seguir confiando en Dios.
Como comunidad participamos de la fiesta de la Inmaculada Concepción de dos maneras. Quena, Virginia, Naty y Gissela junto al pueblo Chileno peregrinamos al santuario de Nuestra Señora Purísima de lo Vásquez. Toda la noche, caminamos sencillamente uniéndonos a las intenciones de tantas personas que van al encuentro de María. Iniciamos nuestro recorrido confiándole a la Virgen todas las intenciones que traíamos en nuestros corazones y durante el trayecto fuimos, rezando, y agradeciendo tanto bien recibido.
Anita, Elisa, Miluska y Jaqui, respondiendo a la invitación de la Conferencia de Religiosos (Conferre), durante todo el día, acogimos a los peregrinos que llegaban a visitar a la Virgen, cumpliendo las promesas hechas a lo largo del año. Esto nos dio la oportunidad de trasmitir la misericordia de Jesús, recibiendo a cada peregrino para bendecirlo y alabar a la virgen por las gracias recibidas. Para cada una de nosotras fue una experiencia espiritual intensa. Nos sentíamos un canal de Dios cuando ofrecíamos la bendición y abrazos a los devotos. Junto a ellos también les presentamos a Dios y a la Virgen sus acciones de gracias y peticiones.