El origen de la Sociedad del Sagrado Corazón

El recorrido por el que el Espíritu empezaba a poner los cimientos necesarios de lo que ahora es la Sociedad del Sagrado Corazón,  comenzó de la siguiente manera:

El Padre de Tournély había fundado una comunidad de sacerdotes llamada la Sociedad del Sagrado Corazón, cuyos esfuerzos se dirigían a restaurar la Orden de los Jesuitas en Francia. El Padre Joseph Varin decidió unirse a esta Sociedad formalmente el 20 de julio de 1794.

“En Enero de 1796, de Tournély decidió fundar una comunidad de mujeres llamada también la Sociedad del Sagrado Corazón, inspirada en la regla Jesuítica, pero adaptada y no clerical. Eran mujeres contemplativas involucradas en la educación y en la asistencia a los necesitados, pero vivían la clausura según las costumbres de la vida religiosa de ese tiempo. Sin embargo, esta aventura no prosperó y se disolvió la comunidad. El Padre de Tournély aseguró a Joseph Varin que algún día esa idea llegaría a buen puerto y acabaría existiendo una comunidad femenina llamada la Sociedad del Sagrado Corazón. De Tournély murió en julio de 1797,  pero la semilla ya había sido sembrada en el Padre Varin…”

Otro intento de realizar el sueño de formar una comunidad femenina llamada Sociedad del Sagrado Corazón, comenzó en Praga con Ana María de Austria y sus dos damas de honor, las hermanas Louise y Léopoldine Naudet. Mientras tanto, El Padre Varin conoció al Padre Paccanari, quien era Superior de los Padres de la Fe. Por orden del Papa Pio VI,  esa comunidad se fusionó en 1779 con la de los sacerdotes del Sagrado Corazón, quedándose con el nombre de Padres de la Fe. Este hecho fue fundamental, pues la comunidad que había formado el Padre Varin en Praga, adoptó una regla que había escrito el Padre Paccanari, así como un nuevo nombre: las Dilette di Gesù, (las Amadas de Jesús).  Asi que esta pequeña comunidad se trasladó de Praga a Padua y después a Roma, por invitación del Papa.

“Cuando Joseph Varin conoció a Luis Barat (hermano de Magdalena Sofía) en París en junio de 1800, los Padres de la Fe y las Dilette di Gesù estaban preparados para expandirse por Francia, y al Padre Varin se le había encomendado encabezar el movimiento. Luis Barat se interesaba por todo cuanto Joseph Varin le decía, y sentía que sus palabras eran eco de su propio deseo de unirse a un grupo inspirado por la regla jesuítica y que intentaba restaurar a los jesuitas en Francia.”

Fu así que el Padre Varin supo de Sofía, “…una mujer de 18 años que sabía latín, que era capaz de traducir a los clásicos y que se expresaba muy bien”. Poco después Sofía volvió a París, donde fue a verla Joseph Varin con la esperanza de que le interesase unirse a las Dilette.

Sin embargo Sofía ya tenía un sueño, entrar con las Carmelitas. Cuando se lo comunicó al Padre Varin, éste reaccionó “exponiéndole las enormes necesidades existentes en Francia tras la Revolución y argumentó que la educación que su hermano le había dado en Joigny y en París no podía, en tiempos de crisis, quedar enterrada en un monasterio carmelita. Le contó la historia del P. de Tournély, su deseo de ver una comunidad de mujeres dedicada a la espiritualidad del Sagrado Corazón y a la educación de las jóvenes. Sofía se limitó a decir que lo pensaría, pero el Padre Varin replicó que el período de reflexión ya había terminado, y que debía acometer lo que el destino le tenía encomendado. Esta idea la abrumó, y la impulsó a aceptar la propuesta de unirse a las Dilette y olvidar la idea de convertirse en carmelita.”

Magdalena Sofía Barat se consagró junto con otras tres compañeras: Marguerite, Octavie Bailly y Marie Francoise Loquet, ésta última fue asignada a estar al frente del pequeño grupo por el Padre Varin, durante el proceso de su afiliación a las Dilette di Gesù. “Hicieron un retiro de unos días para prepararse al evento, y celebraron su incorporación a las Dilette el 21 de noviembre de 1800.”

Fue hasta más adelante que el grupo iniciado en París por Sofía y sus compañeras tomaría el nombre de la intuición original: Sociedad del Sagrado Corazón.

 

Irene Franco rscj.

Citas tomadas de: Phil Kilroy. Magdalena Sofía Barat, Una Vida. Ediciones Encuentro. Madrid 2000. pp 60-65