¿Cómo sé si tengo vocación?

A diferencia de lo que casi siempre nos imaginamos, Dios no nos llama “desde afuera”, pasando por encima de nuestros deseos o sueños. Más bien es al revés: son nuestros deseos más profundos, nuestros sueños más locos, los que expresan esa vocación, que Dios alimenta y acompaña.

A veces, el proceso inicia con la pregunta: ¿será eso para mí? ¿y si yo…?  A veces, a partir de un deseo de servir a los demás “de tiempo completo”. O de una experiencia de Dios muy fuerte. Algunas, incluso, han iniciado el proceso por curiosidad.

Si tienes la inquietud de si la vida religiosa pudiera ser para ti, tal vez ya hay “algo”. Vale la pena que te des el espacio para responder a tus preguntas.