Todavía soñamos

Leticia Méndez, rscj

Todavía cantamos, todavía pedimos, 
todavía soñamos, todavía esperamos, 
a pesar de los golpes 
que asestó en nuestras vidas 
el ingenio del odio 
desterrando al olvido 
a nuestros seres queridos.

Esta es la canción que viene a mi mente al pensar en escribir estas líneas para compartir con ustedes el trabajo con jóvenes en Ayutla. Mirando el contexto, esta canción expresa muy bien lo que los y las jóvenes siguen esperando. No sentados, sino de forma activa: esperan tocando y abriendo puertas.

Tanto para la Misión Educativa de este verano, como para el proceso de planeación del proyecto de jóvenes, los anhelos y deseos coinciden:  

Deseamos disminuya la delincuencia y violencia. Que la tragedia de Ayotzinapa no se vuelva a repetir.

Seguir compartiendo lo que cada uno sabemos a los demás.

Saber organizarnos mejor.

En ambos procesos, han expresado que los diálogos, el trabajo en grupo o en parejas, las salidas hacia otras comunidades, las convivencias… les han ayudado a vencer su timidez, a aprender nuevas cosas, a compartir con otros. Aún en medio del dolor, de la inseguridad y violencia, de los pocos recursos, es posible una vida mejor para todos y todas.   

Todavía cantamos, todavía pedimos, 
todavía soñamos, todavía esperamos; 
que nos den la esperanza 
de saber que es posible 
que el jardín se ilumine 
con las risas y el canto 
de los que amamos tanto…